Una foto, un bloc de notas y trece meses
“Tuvo que ser una escena impactante. Dos hermanos, uno todavía niño y el otro lo suficientemente joven como para no considerarlo un hombre, habían ido a recolectar guisantes a las afueras de su ciudad. Caminaban por unos campos que conocían como la palma de sus manos; sin embargo, todo había cambiado. Poco antes de llegar a su destino escucharon un silbido. Un ruido ligero y cercano que consiguió centrar su atención junto a un conjunto de árboles, que destacaban entre los terrenos desnudos. El niño se acercó sin miedo, pero el rostro de su cara tonó en temor, cuando vio de donde procedía la llamada. De entre los árboles aparecieron ocho personas, o al menos lo que quedaba de ellos. Harapientos y sucios, escopeta al hombro y algunos, pistola al cinto, les indicaron que se acercasen. El niño dejó de lado el susto y miró a su hermano mayor, que comenzó a aproximarse. Así tuvo lugar este encuentro. Una reunión inesperada en un caluroso día de julio en la que dos hermanos compartieron c...