EL FRÁGIL EQUILIBRIO DE UNA VIDA DE SUPERACIÓN, TRABAJO Y ESFUERZO


La vida de Valentina Valle (1902-1995) es la vida de una charnega afincada en la ciudad Condal durante los convulsos años de la Segunda República y de la Guerra Civil. Algo más de quince años que pueden ser condensados en 4 fotografías.

José Sánchez Jimenez (Cádiz 1902 – batalla de Madrid 1936) marido de Valentina y padre de sus tres hijas.





























Por un lado, una foto de José en Barcelona a finales de los años 20. Tras su pose y la aparente elegancia de su vestuario se esconde la humilde vida de un inmigrante dedicado a la venta ambulante de verduras. Por otro lado, José Valle (izquierda) aparece vestido de miliciano en la calle Alcalá de Madrid con fecha de octubre de 1936. Esta sería la última fotografía de José, pues sería dado por desaparecido en la decisiva batalla de Madrid, pocos días después de la toma de dicha instantánea.

Miguel Valle Miguel, hermano de Valentina, acompañado de dos de las tres hijas de esta. Miguel, junto con Cosme Valle, supondrían un apoyo indispensable para Valentina cuando se quedó viuda con tres hijas a su cargo. Miguel acabaría falleciendo de peritonitis el 11 de junio de 1938.


Valentina acabaría su aventura en la ciudad Condal a finales de 1938 con la Guerra Civil llegando a su fin. De esos duros años de postguerra alguien rescató una foto que nos da muestra de este carácter incontrolable. Junto a una veintena de personas, se encuentra comiendo en el campo en uno de los descansos entre faena y faena. Con la cabeza alta mira desafiante a la cámara, al pie, unas alpargatas de cáñamo y como única prenda un vestido negro de manga larga remangada por encima del codo. Una mujer sencilla que, desde un campo de Buera en la lejana primavera de 1941, está sentada, orgullosa de una vida de superación, trabajo y esfuerzo en la que nadie le había regalado nada.









Comentarios

Entradas populares de este blog

EL MALO

Las montañas de la libertad. Ricardo Pes Bandres, una vida en la frontera.

EL QUE SE FUE A CUBA